domingo, 18 de marzo de 2018

LA GENTE VOLVERÁ A ESCRIBIR



A new form of me began to take shape. 
I planned my reemergence like the Normandy 
invasion. (Sofia, Sofia...) I'll just say it - 
I did my homework. I read every memo. 
Thomas Tipp was right: People will read again.
- David, Vanilla Sky





Hubo un momento en que nuestro mayor orgullo era no saber hacer lo que nos interesaba. En que las ideas en nuestra cabeza eran tan grandes y reales, que no necesitábamos buscar en internet cómo hacerlas. En ese exilio y delirio de crear, la falta de medios nos obligó a ser creativos, a encontrar una manera de materializar las imágenes que nos acechaban al dormir. Creo que fue antes de la explosión tecnológica. Antes de que la distancia, la tardanza, el tiempo, el secreto y la pasión dejaran de ser impedimentos para soñar.

Esa vorágine de creatividad y creación se podía sentir en los productos hand-made a los que todos teníamos acceso:

  • Fanzines: Revistas hechas a mano y por el puro impulso de publicar.
  • VHS: Películas amateur, compilaciones, filmaciones anónimas, imagen y sonido sin dueño cuya producción era un proceso industrial que volvimos casero.
  • Bootleg: Concierto en vivo, inconseguibles, demos de los artistas favoritos. Verdaderas joyas al alcance de los interesados.
  • PDF: Antes de ser el medio de lecturas universal, un tesoro era un libro inconseguible que ahora viajaba por todo el mundo en formato digital.
  • Bloggs: Páginas web de creación del autor para que la web se entere de su existencia. Los temas a tratarse eran infinitos.
La producción independiente, que valora más el contenido que la calidad o el alcance que vaya a tener, con el tiempo se volvió experta en su rubro. Era tan difícil costearse la producción que esta debía hacerse bien. La práctica llevó a la calidad del producto, dándole la espalda a la producción en masa y la producción en cantidad. Cada revista, cada página, cada cuadro y cada canción, eran únicos e incunables.

Hoy por hoy, no hay secretos. No hay tuerca a la que le falte una vuelta o cisne al que haya que torcerle el cuello. De ello uno se entera en la red. Eso no es malo, es útil y necesario compartir la información. Las espinas llegan cuando una avalancha de textos, artículos, cuentos, noticias, rumores y finalmente cualquier letra nos ahoga. El agua se va volviendo más densa. Y es cada vez más difícil ver a través de ella. No quiero extenderme en las noticias falsas que tanto abundan, en las “opiniones de expertos” o los artículos bomba que sólo quieren ser carnada para bobos. Baste decir que ello hizo surgir una nueva obligación para el lector: ser libre al saber elegir lo que va a leer.

Hace tiempo, en un artículo de periódico cuyo verdadero contenido no recuerdo, leí una frase que es un diamante: el verdadero camino a lo sencillo, es lo complicado. Creo que pronto todas las personas lucharemos por la sencillez. Las labores manuales, lo vintage, lo difícil que es hacer algo único a nivel artesanal, volverá a ser lo único que tenga valor. Porque ante tantas copias y copias mal elaboradas, es sólo a través de lo que hacemos lentamente, con las manos, que lograremos transmitir las emociones que le faltan ahora a los contenidos web. Como este.




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